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Nació en Moca, República Dominicana, en 1934. Todavía niño se trasladó a Santiago de los Caballeros donde realizó estudios primarios y secundarios. También estudió allí violín y teoría musical.
Ingresó a la Escuela de Bellas Artes en 1945 -donde se graduó en pintura en 1949- y además asistió al taller del maestro Yoryi Morel, con quien se adentró en el paisaje y como él logró captar y recrear la luminosidad del trópico, así como combinar matices y vibraciones de un lenguaje común a la música y la pintura.
Desde entonces, y hasta el presente, Guillo Pérez ha sido un artista dedicado permanentemente a la creación pictórica y a la docencia. De gran arraigo popular, su obra ha conquistado un gran espacio en el imaginario colectivo dominicano.
Su trayectoria creativa y docente la inició en los años cincuenta cuando empezó a participar en exposiciones colectivas organizadas por el Ateneo Amantes de la Luz en Santiago de los Caballeros y en el 1952 fue nombrado como profesor y luego Director de la Escuela de Bellas Artes de dicha ciudad.
A través de su largo ejercicio profesional Guillo Pérez ha transitado por diversos lenguajes y temas y ha logrado mantener siempre un sello particular que se identifica por la maestría en la aplicación del pigmento y en lograr cromatismos difíciles de superar. Fue de los artistas que trabajaron en la ejecución de murales y decoraciones en edificios de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre (1955) y, en el 1958, presentó su primera muestra individual, en el Palacio de Bellas Artes de Santo Domingo.
Artista reconocido por la crítica nacional e internacional.
Durante la década del sesenta Guillo Pérez se inscribió en el lenguaje de la abstracción y alcanzó importantes reconocimientos de crítica y público. Entre los años de 1960 y 1969 sus obras Composición en Azul (1960), Metamorfosis (1964), Terral (1967) y Velas tranquilas (1967) obtuvieron primeros premios en la Bienal Nacional de Artes Plásticas y en el Concurso Anual de Arte Eduardo León Jimenes. De esta época es su obra Homenaje al Greco (1966), Primer Premio de Pintura en el II Concurso Anual de Arte Eduardo León Jimenes y una de las obras maestras de la pintura dominicana. A los inicios de la década del setenta, Guillo Pérez obtuvo menciones de honor en los 2do. y 3er Festival Internacional de Pintura de Cagnes-sur-Mer, Francia en 1970 y 1971.
Pintor que ha asumido el espacio dominicano como fuente de inspiración.
Durante su vida de creador Guillo Pérez ha desarrollado diversas series identificadas con el patrimonio cultural dominicano. En su serie Monumentos Coloniales (1973), propuso una revalorización del patrimonio arquitectónico de la ciudad colonial de Santo Domingo, con una mirada sagaz materializada con intensos recursos texturales y brillante (1967) luminosidad. Para los años ochenta presenta la serie de Los Gallos, ave de gran arraigo popular, y desarrolla una serie de gran éxito donde incorpora por primera vez en su pintura el movimiento, además de sus recursos cromáticos ya conocidos. En estos años también desarrolla su serie de De la Caña y empieza a plantear sus formas de manera más esquemática manteniendo su riqueza cromática. En los años noventa vuelve su mirada a la ciudad de Santiago y desarrolla una serie Homenaje a Santiago donde el artista realiza síntesis de sus espacios emblemáticos entremezclados con la nostalgia del paisaje local.
Pintor-docente.
Para los años sesenta Guillo Pérez, instalado en la ciudad de Santo Domingo, continuó desarrollando una intensa labor en la educación artística en paralelo a su ejercicio creativo. Fue Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes durante más de una década. También fue profesor en la Escuela de Artes de APEC, en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña y luego creó su propia escuela de pintura en la Galería Guillo Pérez, aún vigente.
Expositor nacional e internacional. Además, Guillo Pérez fue el autor del Sexto Plato de la exclusiva Colección Navidad 1981 del Círculo de Coleccionistas. Y varias de sus pinturas fueron seleccionadas para el programa Artes de Café 2004 del Centro Cuesta Nacional.
Su trabajo artístico aparece reseñado en todas las publicaciones sobre la historia de la pintura dominicana y varias monografías sobre su obra han sido editadas.
La Romana, Moca, Quito, Panamá, Nueva York, Miami y San Juan de Puerto Rico. Su obra ha sido considerada para figurar en importantes exposiciones colectivas de arte dominicano presentadas en Sao Paulo (1973), Marsella (1979), La Habana (1980), UNESCO-París (1983), Caracas, Venezuela, en el Concurso Internacional por el Bicentenario del Nacimiento del Libertador Simón Bolívar (1983), Panamá (1983), Madrid (1984) Concurso Premio Cristóbal Colón, Centro Cultural Conde Duque del Ayuntamiento de Madrid. Miami (1984), Metropolitan Museum & Art Center, Venecia (1984). IBERO-Club de Bonn, República Federal de Alemania (1984). Exposición Pavarotti y sus amigos en Galería de la Contract Furnishing, Inc. (1986). Hotel Marriott Panamá (1987), Museo de Arte y Cultura de San Juan de Puerto Rico (1987), Museo Cubano de Miami (1988), Galería Praxis, Buenos Aires (1988). Fedecámaras, Caracas, Venezuela (1991), Instituto Francés de América Latina, México, DF, (1992), Arte Sacro en Modena, Castillo de Volpaia, Italia (1994). Fondo Monetario Internacional, Washington, USA (1996). Smithsonian Center for Latino Iniciative, Washington, DC. (1999), entre otras.
Reconocimientos. En el 1995 recibió la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, en el grado de Caballero, que otorga el Estado dominicano, mediante Decreto 161-95. En 2011 fue exaltado al Templo de la Fama de la Provincia Espaillat y en el 2012 obtuvo el Premio Fundación Corripio, Categoría Artes-Pintura.
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